Viajes

Nuestra primera vuelta al mundo

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Decía Jorge Sánchez que dar la Vuelta al Mundo es el viaje más bello que existe por todo lo que conlleva. Da igual como lo hagas, cuando días emplees y cual sea tu ruta… dar la Vuelta al Mundo es lo que hace que las personas seamos completas, como plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Jorge Sánchez ha sido un gran apoyo para diseñar la nuestra, junto con el gran Floren, y no podíamos dejar de agradecérselo y decirle desde aquí que esperamos impaciente su nuevo libro, casualmente su "vuelta al mundo por los Mares del Sur".

Taxi al Haneda Airport - Terminal I (9.470 YEN, no hay muchas más opciones a estas horas). 4 de la mañana. Empezamos…


 

Hace muchísimos días que partimos de aquel rinconcito en el Aeropuerto de A Coruña, un pequeño aeropuerto que parece gigante comparado con muchos de los que hemos pasado estos días. Hoy acaba la aventura, y es posible que pase mucho tiempo para repetir algo parecido… o quizás nunca. No obstante, cuando nos pregunten por ese viaje más increíble y apasionante que hemos hecho, de nuestros labios saldrá al unísono… NUESTRO SOL DE MIEL. !!Noooooo me quierooo ir!! Dejameee Paulaaa

El aeropuerto Internacional Haneda es más pequeño que el de Narita que hemos utilizado hasta ahora en nuestros vuelos a/desde Japón. Tras facturar directamente a A Coruña (volamos con la British Airways y lo permite) y desayunar algo tranquilos (1.230 YEN), nos esperan más de 12 horas hasta Londres, otra 1 hora y media a Madrid y una última hora a nuestro destino…

Es en este momento, cuando casi sin querer nos damos cuenta de lo que hemos realizado. Miramos el mapa y nos frotamos los ojos. !!Nuestra PRIMERA VUELTA AL MUNDO!! Bien es cierto, que una particular vuelta al mundo por los Mares del Sur, una muy distinta a la que hubiésemos planteado en un inicio. Dicen que no hay dos iguales, es imposible que haya nadie en el mundo que haya hecho exactamente la nuestra, pasando por los Vanuatu, Salomón, Fiji, Tuvalu, Tonga, Samoa, Kiribati…

Es momento de mirar para atrás, al final de la ruta 66 en Santa Mónica y su embrujo especial. Habíamos llegado vía Londres, y ahí comenzaba todo.


La primera fase del viaje nos llevó a una zona del planeta realmente diferente, dicen también que la auténtica Oceanía, la más antigua y que todavía tiene sus más arraigadas costumbres. Estábamos en la Melanesia.


Alcanzaríamos esa misma noche la isla de Tanna, una isla anclada en el tiempo, sin apenas carreteras, sacada de los mejores libros de aventuras…


… y dormiríamos al lado de la bahía que Cook descubriría cientos de años atrás, en época de navegantes, donde los Españoles eramos los más grandes…


La Tierra de Enhahi es una tierra de misterio, de lugares oscuros y de tierra negra volcánica. Hacia el interior nos recibiría una hospitalidad digna del país más feliz del mundo, Vanuatu.


Pero "la isla misteriosa" no podría ser tal sin un "gigante" que lo dominara. Este tiene un nombre, Volcán Yasur, y escalar a su cima nos provocó una experiencia solo comparable con el temor sentido días después…


Las explosiones del volcán se tornaron en paz en nuestro regreso a Efate y sus preciosas cascadas Melé, que también suponían un perfecto contraste con el ajetreo de los mercados o el ambientado paseo marítimo de Port Vila,


Tras una gran improvisación y desvío en nuestra ruta, y un fuerte temblor de Guadalcanal, alcanzamos en nuestra odisea la privilegiada laguna de Marovo, en plenas Islas Salomón, donde pasaríamos unos días.


Fiji, nuestro "hub" en esta parte del planeta, y su capital Suva, sería la última parte de esta primera fase de viaje, donde asistiríamos por primera vez la gran ceremonia de Kava en un poblado verdaderamente auténtico del interior.


Entrabamos en la Polinesia, y con ella otra gran experiencia, alcanzar el país más aislado del mundo, la isla Boomerang de Tuvalu, su peculiar forma de vida…


… un país donde las bicis y las motos son la principal atracción. Donde no hay cines, ni comodidades, ni siquiera casi un lugar para alojarse, pero donde su gente nos recibió con los brazos abiertos…


… y donde tuvimos unos de los más bonitos atardeceres del inmenso Océano Pacífico que viera antaño Vasco Nuñez de Balboa, y surcaran con gran acierto los Alvaro de Mendaña, Fernández de Quirós y compañía…


La "locura" y una promesa, nos llevaría a alcanzar las altas islas de Tonga, Vava' u, el archipiélago de la medusa, donde encontraríamos la isla de un pintoresco ermitaño…


Allí nos cobijaríamos unos días, descansaríamos del trote de un cansado viaje, disfrutaríamos de sus placeres, su hospitalidad y su cabaña…


… esperando que por fin llegara el día donde una madre y una cría compartieran su vida un rato con nosotros. !!Nadamos con ballenas Yubarta!! Una experiencia única en el mundo…


… y exploraríamos más de la profundidad de sus mares, que ya iniciáramos con el Buceo de Islas Salomón (alcanzando los 30 metros), pero que aquí nos dibujaría formaciones en cuevas realmente impresionantes.


No abandonaríamos Tonga sin recorrer su pequeña isla pricipal, Nuku'alofa, y otro espectáculo de la naturaleza, los Blow Holes de su escarpada costa


Samoa y la isla verde de Upolu nos invitaban a conocer porque Robert Louis Stevenson la elegiría como su isla del tesoro. También vimos el primer templo Bahai de los pocos que hay en el mundo.


Un pueblo polinesio donde la agricultura forma gran parte de su manutención y subsitencia, en un lugar del planeta que difíciles recursos, mucha actividad sísmica y grandes desgracias por tsunamis, el más reciente en 2009…


Y en Savai'i, la otra gran isla que forma el país, nos atreveríamos a otra gran gesta. Entre la densa selva y acompañados por dos lugareños alcanzamos la Cuna de la Civilización Polinésica, Pulemelei


La naturaleza también sería cruel con Savai'i tiempos atrás, y la lava todavía cubre el paisajes en las zonas menos agraciadas


Pero sería en la isla de Tarawa, en la que antaño la historia depararía uno de sus capítulos más crueles, donde veríamos la parte más triste…


… un país superpoblado como Kiribati, que vive entre montañas de basura, ignorantes de su futuro incierto bajo las aguas…


… pero donde como en otros muchos lugares del planeta donde el dinero no ha hecho estragos, su gente, sus niños, nos reciben de la manera más cariñosa…


… un lugar y una maneaba en plenas Islas Gilbert, que para bien o para mal, llevaremos en nuestro corazón por siempre, aunque ante de venir no supiéramos ni ubicarlo en un mapa.


Algo nos decía que era el momento de volver a la civilización que conocemos, aunque algo transformada, algo distinta. Australia nos enamoró desde que entramos en sus fronteras, en Sydney…


Grandes paseos y jardines, una preciosa bahía, una ciudad optimista, su puentes y unos extraños invitados llamados Ibis que conviven sin inmutarse…


Y un atardecer muy diferente, rodeados de zonas que han crecido en torno a una idea diferente, y que hacen de Sydney una ciudad muy amigable


Sydney también nos serviría de base para conocer una gran desconocida y capital de Australia, Camberra


Aunque, sin duda, el mejor momento de la ciudad de Sydney ocurría cuando el sol se despedía y todo se iluminaba, dejando fotos para el recuerdo…


… y otras para enmarcar, con los principales iconos de fondo, como la gran Opera que todos reconocemos al ver rapidamente


Un paso fugaz nos acercó a otra experiencia realmente especial. Tuvimos entre nuestros brazos, cerca de Brisbane, un "osito perezoso" llamado Koala


… y pudimos alimentar de nuestra propias manos a esos canguros tan simpáticos que jamás habíamos visto antes "en persona".


Si Europa, Estados Unidos y Australia se consideran tres de las grandes civilizaciones occidentales que existen en la actualidad, con sus similitudes y diferencias, la cuarta que no podía faltar era la japonesa. Tokyo sirvió de última escala realmente variada en un viaje de ensueño, antes de que la llamada del hogar nos reclamara.


Hoy todo esto queda atrás. Han pasado 61.000 minutos desde aquel primer café en el Aeropuerto de A Coruña. Han sido más de 65.000 km (el perímetro de la tierra es de unos 40.000 km) y 10 países . Hemos utilizado 8 monedas diferenes, cogido 32 vuelos, atravesado todos los meridianos del planeta y apretado el presupuesto para poder volver.

En el momento de escribir estas líneas ya nos encontramos en el Aeropuerto de Heathrow, !!desayunando de nuevo!! (3,44 GBP). Es lo que tiene hacer la vuelta al mundo hacia el Oeste, que ahora vamos recuperando horas, aquellas que perdiéramos el DIA 4 que nunca existió en nuestras vidas. Es una pena no poder bajar a disfrutar alguno de los museos en Londres que tanto nos gustan y que no requieren alto presupuesto que encajar.


 

Es posible que un viaje como este sea una utopía, de esas que solo eres capaz de soñar y que, si pasan, solo lo hacen una vez en la vida, pero que ya viene con nosotros para siempre.

Hay algo que nunca dejaremos de repetir, el mejor momento de un viaje es el regreso al hogar, el cariño de los tuyos, los abrazos ya olvidados, esa tortilla de patatas siempre esperando. Ese momento llegó por fin a las 20.30 de este DIA 43 de viaje, tras el trayecto más largo de toda la epopeya.

¿Pero que pasó ese 14 de Julio, final de nuestro flashback, que tanto cambio nuestras vidas? Un viaje acaba, pero antes de partir a este Sol de Miel, otro viaje había dado comienzo, el viaje de la vida, el que no tiene planificación ni diario posible. Un viaje que será objeto de otra historia… una de esas complejas de resumir. !!Hasta siempre Mares del Sur!!


Paula e Isaac, ya desde A Coruña (España)

GASTOS DEL DÍA: 10.700 YEN (apróx 113,83 EUR) y 3,44 GBP (apróx 3,90 EUR)

Video: LA PROEZA DE LA PRIMERA VUELTA AL MUNDO (Mayo 2020).

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