Viajes

Excursión a Plaza Sur, la isla del paraje marciano

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Tras sus abruptos acantilados, el tour o excursión a Plaza Sur esconde un paraje marciano donde una sobrepoblación de iguanas terrestres conviven en una isla de alfombra roja con simpáticos leones marinos, gaviotas de cola bifurcada en plena época de incubación, criaturas diabólicas como iguanas marinas y decenas de diferentes especies de pájaros tropicales. Estamos ante otro ecosistema muy diferente al ya extraño Santa Fe que viéramos, otro submundo dentro de este mundo llamado Islas Galápagos


El sol ilumina ya la Playa de los Alemanes iniciando un nuevo día en el Finch Bay donde hacemos base cercanos a Puerto Ayora (Santa Cruz).

Islas Plazas, a 2 horas de Puerto Ayora

Hoy tenemos una ruta mucho más intensa que ayer y es que no sólo vamos a la excursión a Plaza Sur, única forma de alcanzar este tipo de ecosistemas sacado de otro planeta, sino que vamos a aprovechar que tras el snorkel de la tarde el Lion (yate) se queda durmiendo en la zona norte de Santa Cruz para mañana y volvemos por la carretera que cruza la isla principal e intentaremos quedarnos en la zona alta (ya nos buscaremos la forma de volver). Así, el plan del día nos lleva hoy hacia el noreste de Santa Cruz en una ruta parecida a la siguiente

Tras levantarnos alrededor de las 7.45, hacer un fuerte desayuno y acercarnos al muelle, hemos iniciado una navegación entorno a 2 horas muy agradable hacia un mundo desconocido



Islas Plazas surgieron de la nada por una corriente de lava desde el fondo del océano y, al igual que ayer, presentan una escarpada costa que dificulta cualquier desembarco. Plaza Norte y Plaza Sur tienen alrededor de 2km2 de superficie, pero sólo la segunda es visitable en una de las mejores excursiones desde Puerto Ayora. Plaza Norte está reservada a investigación y escrupulósamente cuidada de agentes externos.


En el canal que las separa, protegido del fuerte oleaje que azota la parte más expuesta, es un lugar perfecto para el desembarco y donde con una zodiak y gracias a un pequeño muelle artificial, logramos bajar un pequeño grupo de 8 personas, muy reducido, que es lo que más nos gusta de la política que se está llevando en el Archipiélago de Galápagos en cuanto a conservación de flora y fauna. Aquí nos esperan nuestros ya amigos leoncitos marinos, zayapas y su intenso rojo escarlata y alguno menos conocido…



Pero algo diferente llamaba nuestra atención desde el desembarco seco sobre el muelle de hormigón del norte de la isla…

Plaza Sur, una excursión por la alfombra roja

!Rojo! !Todo es rojo a nuestro alrededor! Una especie de alfombra roja cubre una isla donde además nos recibe alguna decenas de gaviotas que no se inmutan a nuestro paso a su lado.



Son gaviotas de cola bifurcada que deben su nombre a su cola acabada en dos, un tipo de gaviota de cabeza negra que puede verse en las costas continentales de Ecuador o Perú, pero que son endémicas de Islas Galápagos y que a veces es conocida como gaviota tijereta. Lo más curioso, además de su aparente desinterés hacia nuestra presencia, es que se encuentran en estos momentos incubando la futura descendencia.


Su alimentación se basa en la pesca de calamares y peces pequeños pero peculiar es su forma de hacerlo, aprovechando su gran habilidad para volar, cayendo en picado a por su presa.

Avanzamos unos metros y vuelve a cruzarse con nosotros un habitante de la isla. En este caso son iguanas, diferentes a las únicas endémicas de Santa Fe, que son las que mandan en Plaza Sur.


Están por todos los lados. Tampoco se inmutan. La paz pervive en todo Galápagos ante la ausencia depredadores y el hombre ahora tampoco lo es. Reptan delante de nosotros en los caminos de piedras o entre los árboles espinosos, o simplemente descansan equilibrando la temperatura de su cuerpo



Otra razón para evitar los meses de mayor aglomeración en Galápagos, como comentábamos en , es que en Junio, Julio y Agosto no podríamos formar parte de este escenario marciano en el que nos adentramos ya que las lluvias traen un color verde intenso más terrenal



Sin embargo el resto del año esta particular vegetación se transforma en tonos naranjas, rojizos y morados buscando la protección del sol y dotando a Plaza Sur de ese aspecto tan extraterrestre que complementan cactus y su particular fauna


La parte más al alta de la isla nos da acceso a los acantilados y otras formas de vida se manifiestan. Aquí bandadas de aves corretean surcando las abruptas paredes aprovechando las corrientes de viento que pegan fuerte a estas horas. Es un área de acantilados que sirven de anidamiento para muchas de ellas.




El oleaje es fuerte, lo que da sentido a miles de años de azote, pero que sirven para suministrar comida a gaviotas, pelícanos, piqueros o fragatas reales. Especialmente curiosos son los pufinos que anidan en las partes más altas y alcanzan grandes velocidades en su vuelo



Sentarse aquí a observar es percatarse de lo pequeño que somos en la magnitud de una reducida zona muy diferente de la otra parte de una isla, ya de por si marciana y distinta de otros ecosistemas del propio Galápagos, que a su vez en su submundo dentro de este mundo. Y allí nosotros, entre algún tipo de ave tropical por identificar



Pero los grandes acantilados de Plaza Sur nos guardaban más sorpresas

El barranco de los solteros

Decíamos en alguno de nuestros textos, que en Galápagos acontecen sucesos que no ocurren en otro lugar del planeta. Caminando paralelamente a la costa por estos altos acantilados llegamos a una zona donde se congregan algunos leones marinos… !!machos!!



Antes, sin embargo, son las iguanas marinas las que siguen llamando nuestra atención pareciéndonos una invención macabra de algún demonio malhumorado que decidió desterrarlas de algún infierno depositándolas en este archipiélago. Su capacidad para haberse adaptado a nadar o aguantar minutos bajo el agua es tan sorprendente como su aspecto de pequeños diablos abandonados a su suerte




A lo lejos, en la orilla de la costa opuesta, vemos a parejas de leones marinos juguetear con el habitual macho alfa vigila.


Aquí, sin embargo, se congregan aquellos machos que, desparejados, han decidido echar sus prolongadas siestas forzados a alejarse de algún grupo por "diferencias", y que hoy comparten su espacio con esos seres de color negruzco que se han adaptado para pasar desapercibidos entre las rocas



Hay una curiosa metamorfosis que los científicos vienen a estudiar también a estas islas, y es la evidencia de descendencia entre iguanas terrestres y marinas, dando lugar a híbridos estériles que no perpetúan la especie, y sobre los que todavía hay mucho que aprender.

El desequilibrio de Plaza Sur, la mano del hombre

Pero en Plaza Sur no todo es una experiencia enriquecedora. El camino nos lleva de nuevo por el interior de la isla donde podemos ver aglomeraciones de iguanas bajo pocos cactus, hecho que nos sorprende.



También podemos verlas compartiendo espacio con gaviotas de cola bifurcada en plena fase de incubación, nuevamente respetuosas unas especies con otras, en plena convivencia y paz. Pero, ¿por qué tal congregación? ¿no hay terreno suficiente?


Y entonces nos enteramos. Estas iguanas son capaces, en busca de alimentación, de pegar saltos que no se han visto en otros lugares del planeta. Llegan a tal punto que han sabido adaptarse para alcanzar las partes más altas de los cactus Opuntia y mantenerse a dos patas durante algunos minutos… y allí, ante nuestros ojos (y objetivos) eramos unos privilegiados, elegidos para observarlo en directo.


La sobrepoblación de iguanas terrestres es alarmante en Plaza Sur y el motivo… !!el hombre!! (tristemente, como siempre). La antigua colonización de las islas trajo consigo las aves de corral que eran atacadas por los gavilanes. El hombre, con sus soluciones drásticas para todo, acabó rápidamente con este depredador hasta límites de desaparición. ¿Y qué tienen que ver las iguanas con todo esto? Los gavilanes eran los encargados de mantener el equilibrio natural de la isla y ahora, sin ellos, las iguanas se están acabando con sus propios recursos, lo que les llevará a la extinción.



Un final injusto para una isla de naturaleza infinita…

Despedida de un santuario de vida salvaje

He de reconocer que me hubiese quedado horas allí observando, tranquilamente sentado y con la cámara apagada, aquel santuario de vida salvaje que pocas personas tienen la oportunidad de disfrutar en la vida. Según escribo estas líneas todavía no soy consciente de las sensaciones que me llevo conmigo para siempre y que ya quedan guardados en mi memoria, y en la de mi cámara.



Salvando distancias y momentos, hay instantes en la vida viajera que quedan marcados, y es muy posible que este sea el equivalente en Galápagos a aquel desembarco en Brown Bluff pisando por primera vez la Península Antártica rodeados de otra fauna muy diferente


Iguanas terrestres y marinas, gaviotas de cola bifurcada, puffines, piqueros de patas azules y hasta zayapas y un pequeño leoncito marino se cruzan en nuestro camino de camino al muelle y sigue resultando inevitable retratarlos y cargarlos en nuestra mochila de la manera menos intrusiva



Galápagos sigue siendo la culminación de las aventuras de un sueño de niño que hoy aún tienen mucho que desvelarnos tanto a Sele, mi buen compañero de viaje, como a mi…

(Continuará con el DÍA 9 - 2 parte)

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