Viajes

El Jerusalén de los Musulmanes

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19 de Nisan de 5773. Sabbath. !!Que bien hemos descansado!! Por primer día no hemos madrugado y son casi las 9'00 de la mañana cuando bajamos con la maleta a hacer el check-out en el Abraham Hostel. ¿El Check-Out? Si, les dimos aviso de que nos encargasen un traslado a la 1 de la mañana en un sherut (taxi compartido), ya que nuestro vuelo no sale hasta las 5'30 y así ahorrarnos unos durillos de alojamiento que no tenían demasiado sentido. Estos días atrás hemos profundizado en los orígenes de Jerusalén, en su contexto más judío así como también el más cristiano. No podíamos marcharnos de la histórica ciudad de Tierra Santa sin conocer la perspectiva del mundo musulmán. En éste nos adentramos hoy.

El pasado DÍA 7, cuando devolvimos el coche, desayunamos en el moderno boulevard Alrov Mamilla, una calle llena de galerías de arte, esculturas y otro tipo de objetos "raros". Inconscientes de nosotros, hoy decidimos volver por allí en nuestro camino a la Jaffa Gate de la ciudad vieja… pero es que en Sabbath el desierto está más animado. Hoy no se levantan ni las cucarachas… bueno, más o menos.


 

El que no nos falla es nuestro ya rincón habitual, ese en el que cenamos la primera noche nada más llegar, y hoy también permanece abierto. Ya nos conocen y nos saludan nada más entrar. Hoy el desayuno (74 ILS) será "potente" pues el ritmo alto de viaje al que estamos acostumbrados ha quedado atrás. También compramos unos sellos y unas postales para enviar (100 ILS)


Aunque hoy pretendíamos ir directamente a la zona más islámica, estamos al lado de la Ciudadela, la Torre de David, donde comenzamos nuestras andanzas por la ciudad con aquel espectáculo nocturno que nos explicó la cronología de Jerusalén. Esto nos hace replantearnos la ruta que finalmente haremos hoy, algo parecida a la siguiente…

Entrar en la Torre de David es consecuencia de que la entrada del espectáculo incluía la visita al museo de día, así que no la vamos a desaprovechar un día como hoy, mucho más tranquilo aunque no seamos mucho de museos, y !!para dentro vamos!!


 

Este exhibidor al aire libre se encuentra en la antigua fortaleza medieval construida en uno de los puntos débiles de la ciudad, junto a la puerta de Jaffa. Todos los objetos, salas y expositores se centran en la historia de la ciudad de una manera cronológica tal y como viéramos el pasado DIA 6 a nuestra llegada a Jerusalén de manera muy explicita.


 

La realidad, y siendo sinceros, es que ya en nuestro último día por Jerusalén poco nos descubre que no hayamos visto, leído o disfrutado ya, así que vamos a poner rumbo al Barrio Musulman… aunque, mmm, espera… entre los muros podemos ver que hay una especie de paseo que no hemos hecho. Lo llaman "Wall Roof" o "Paseo por las Murallas" y nos cuesta 15 ILS (10 ILS y 5 ILS, sin y con carnet de estudiante respectivamente).


Esta particular "entrada" da acceso a una caminata de más de 1 km por la parte superior de la muralla que rodea la ciudad vieja que sería completa si no fuera porque en la Explanada de las Mezquitas está prohibido su paso por temas de seguridad. Así damos una agradable paseo diferente desde la Torre de David a la Puerta Dung, rodeando el Barrio Armenio y Barrio Judío que tantas veces hemos atravesado estos días, y teniendo unas preciosas vistas de la Ciudad Moderna, el área de la Ciudad de David e incluso el pueblo árabe de Silwan.


 

El Barrio Musulmán, entre olores y múltiples colores

Estamos en el barrio norte de Jerusalén, un área sobre la que ya hemos caminado por diferentes trayectos en jornadas anteriores, muy diferente a los estructurados judío o armenio, o a la zona alta del cristiano, y mucho más poblado.


Mercados abiertos, animados zocos con sus ya tradicionales olores y colores para todos los gustos y múltiples mezquitas, entre otros enclaves cristianos (Santa Ana, Vía Dolorosa por donde iniciamos nuestro Vía Crucis) o judíos (los túneles subterráneos del Muro de las Lamentaciones)

Aunque si alguien quiere conocer el Jerusalén de los Musulmanes, sin duda debería empezar por Al-Haram ash-Sharif, uno de sus más sagrados santuarios junto a la Meca y Medina. ¿Qué, no os suena? ¿Y si lo llamamos Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas?


Efectivamente, este lugar que visitáramos temprano la mañana del DIA 7 del viaje, además de ser importante para el Judaísmo y relevante para el Cristianismo (la roca del sacrificio de Abraham), es el emplazamiento donde ocurrió el llamado "viaje nocturno" de Mahoma, ascendiendo a los cielos.

Aquí queremos agradecer mucho a Almudena y Dolores, de Turismo Israel toda su ayuda prestada, ya que gracias a su amabilidad y su predisposición pasamos esta visita para el Miércoles, ya que pusieron en nuestro conocimiento que el Viernes y Sábado permanecería cerrado para extranjeros (el resto de días tiene horarios de 7.30-10.30 y de 12.30-13.30). Mientras continuamos nuestro paseo por la zona perimetral del mismo


 

En una de las calles perpendiculares a la Explanada de las Mezquitas y que, junto a 4 o 5 puertas más, sirve de acceso para la población musulmana (para extranjeros sólo es posible entrar por la Puerta Mugrabi , hoy cerrada), se encuentra el zoco de Al-Qattanin de alrededor de 100 metros de largo y una treintena de tiendas. Resulta bastante sencillo comparados con otros grandes bazares, con puertecitas de madera en cada tienda, una sucesión de arcos y pequeños tragaluces que dan algo de iluminación (no mucha) al lugar.


 

Aunque las tiendas más originales se extienden por la calle Al-Wad que lleva a la Vía Dolorosa, ubicadas en pequeñas cuevecitas excavadas en los subsuelos de la ciudad y decoradas con mucho gusto.


Como no puede ser de otra forma, tampoco faltan los kebaps, las pizzas o pastas árabes, los puestecillos de panes, los olores y las tiendas de recuerdos con los souvenires más modernos, ya casi llegando a una calle que se nos hace más conocida.


 

En pleno corazón del Barrio Musulmán, en la esquina donde ya hemos comido anteriormente y donde se encuentra la III y IV Estación del Vía Crucis, se emplaza el Hospicio Austriaco al que hoy si vamos a subir y que funciona como alojamiento, ofreciendo un buen desayuno, unas decentes camas y las mejores vistas de la ciudad. Para entrar sólo hay que llamar al timbre y te abren la puerta sin ningún problema.


 

Es precisamente su azotea nuestro objetivo, aunque también hay posibilidad de tomarse un café, pastel o un buen filete. La panorámica es impresionante. Callejuelas, tejados, minaretes de mezquitas, iglesias y la gran Cúpula de la Roca como telón de fondo.


 

Pasamos allí un buen rato, escuchando la muchedumbre de la calle principal a nuestros pies. Posiblemente podíamos haber comido aquí pero la fenomenal limonada del Basti que nos recomendaron nuestros amigos Vanessa y Roger de Viajeros Callejeros y que ya probáramos el pasado DÍA 8 nos estaba esperando. !!Y por supuesto hoy, comida árabe!! (65 ILS)


 

Con el calor del mediodía emprendemos rumbo hacia la zona más al norte de la ciudad vieja, perdiéndonos (!!literalmente!!) por sus laberínticas travesías, pasando por el palacio de la Señora de Tunshuq (construido en 1388), el Ribat Bayram Jawish (de arquitectura mameluca) o el Caravanesi Khan As-Sultan con su patio rodeado de talleres…

… pero lo mejor de un día como hoy es seguir respirando los olores y disfrutando de los múltiples colores de una ciudad dentro de otra, de la vida cotidiana de su gente, de la sencillez de sus costumbres en cualquiera de sus arterias .


 

Y sólo faltaba una, la Puerta de Herodes. Con esta habíamos entrado o salido por todas y cada una de las ocho puertas de Jerusalén. Bueno, mentimos, la Puerta Dorada en la Explanada de las Mezquitas permanece y permanecerá sellada por mucho tiempo. El resto, la de Jaffa, Zion, Dung, de Los Leones, Damasco y Puerta Nueva son ya habituales conocidas.

La Puerta de Herodes, también llamaba Puerta de La Flores debido a sus ornamentos de rosetas, venera a Herodes Antipas porque conducia a su casa en tiempos de Jesús.


 

Si ya es complicado ubicarse con los laberintos a los que pone a prueba Jerusalén, ni hablar de esta zona por la que bajamos ahora. La calle El Ma'thana el Hamra y sus innumerables transversales son un reto casi imposible si no fuera por la permanente imagen de la preciosa cúpula dorada que no nos abandona ni un solo día desde que llegamos, el verdadero icono de la capital de Tierra Santa.


Aunque, todo hay que decirlo, en este área nos encontramos los lugares más auténticos típicos árabes y mucho más tranquilos de toda la aventura, y en uno de ellos entramos. Tampoco engañamos a nadie si decimos que !!tenemos la piernas agotadas!! Han sido muchos "pateos" y el cansancio físico se empieza a notar. Cualquier parada es bienvenida (20 ILS)


 

Tampoco van a faltar hoy las habituales compras del último día, ¿o si Paula?. Unas velitas (30 ILS) y otros regalitos (50 ILS), además de alguna paradita para otra limonada (30 ILS), van cayendo en una tarde completamente liberada.


 

Jerusalén desde sus tejados, una despedida entre recuerdos

La noche cae. Los principales reclamos que por el día daban vida a la ciudad dejan paso al silencio… Si hay un lugar realmente especial donde despedirse de esta ciudad mágica, llena de historia y de recuerdos, esos son los tejados en los que ya estuviéramos el DIA 7 entre la calle Habad St. hacia el final y en su intersección con St Mark's Road subiendo unas escaleras metálicas…


Posiblemente no son las vistas más bonitas, pero si las más sentidas. Ubicados entre los cuatro barrios, como si del corazón de la ciudad se tratase, entre los principales símbolos e iconos que hemos visto todos estos días. En paz, en soledad…


De repente, desde el minarete de una mezquita cercana comienza a realizarse la llamada a la oración de los musulmanes, esa tantas veces oída en nuestros viajes del 2013 desde que lo iniciáramos en la escapada a Estambul. Pero lo realmente fascinante, lo verdaderamente extraordinario, es que a la vez comienza el sonar de las campanas repicando a nuestro alrededor, como si de una competición se tratase.

Campanas, oraciones y el sólo imaginar de los rezos en el Muro de las Lamentaciones a pocos metros de nosotros, todo supervisado por la estampa de la Cúpula de la Roca que se alza allí a lo lejos. De esos recuerdos para guardar en una botella, de esos momentos que detienen el tiempo como pocos lo hacen…


En completa armonía con nosotros mismos, como si de un estado de trance se tratase, dejamos atrás las azoteas de esos tejados a los que prometemos volver algún día, desde los que podemos ver entre sus pequeños tragaluces todavía la vida de algunos negocios del zoco echando sus puertas. En otras calles, sin embargo, ese vigor dejo paso a otros despistados transeúntes.


 

No obstante, en Jerusalén siempre hay algún rincón donde perderse cuando todos los demás negocios cierran. Esa tetería, aquel sitio de alfombras, este lugareños con una buena y agradable conservación. Todos ellos nos acompañan en nuestra última salida por la Puerta de Jaffa, desde la cual pondremos rumbo hacia el hotel.


 

Es curioso también observar, como en nuestro lento caminar de subida al Abraham Hostel por Jaffa Street, apenas se observa vida. Dejamos los regalos en las maletas y bajamos a buscar un lugar para cenar. De un momento para otro las calles vacías se transforman y regresa la vida a la zona moderna de la capital de Israel.


Restaurantes, tiendas, supermercados y todo tipo de bares dan por acabado el Sabbath. La noche del sábado ha asomado sus primeras estrellas y con ella el día sagrado ha acabado. Eso nos permite cenar tranquilamente en una terracita (106 ILS), todavía en caliente, con sentimientos enfrentados quizás muy diferentes a los de otros viajes.

No nos despistaremos ya que a la 1 sale nuestro sherut hacia el Aeropuerto Internacional desde el alojamiento, pero eso ya forma parte del último día de nuestra peregrinación. !!Hasta pronto Jerusalén!!


Paula e Isaac, desde Jerusalén (Israel)

GASTOS DÍA310,00 ILS (apróx 66,10 EUR) y REGALOS: 180,00 ILS (apróx 38,38 EUR)

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