Viajes

Qué ver en Petra, la ciudad rosa

Vkontakte
Pinterest




Petra ha vivido en el olvido desde que en época bizantina fuera abandonada. Desapareció para todos y dejamos de saber de su existencia. No me imagino el asombro que pudo sentir Jean Louis Burckhardt en 1812 cuando caminando por los desfiladeros se encontró aquel precioso tesoro. El sueño de cualquier arqueologo. El sueño de Indiana Jones.

NOTA IMPORTANTE: Este diario se realizó en la v1 de esta web, cuando escribíamos sólo y exclusivamente para la familia, por lo que no es tan completo como el resto. No obstante, encontrarás mucha más información de Jordania en la guía de viaje a Siria, Libano y Jordania de 2009

Además, en concreto de Petra, tienes un artículo más detallado en (Día 13 de ese diario)

Evocar todo esto desde la perspectiva de un viajero es complicada hoy ya adaptada al turismo, pero evadirse y pensar en lo que debió ser aquel momento te lleva a soñar por un momento. Y allí estabamos, a primera hora, accediendo por la puerta de los visitantes recien abierta.

Petra está ubicada en medio de las montañas. Fundada en la antiguedad, hacia el S.VII a.C. por lo edomitas, fue ocupada en el S.VI a.C. por los nabateos, sus principales creadores y los que la hicieron prosperar gracias a sus rutas comerciales y rutas de caravanas. Los romanos en el 63 y 64 a.C. conquistaron Petra y la anexionaron. Binzantinos y Constantinopla dominaron pero no influencieron excesivamente la ciudad, hasta que poco a poco fué abandonada y ni el islam ni otomanos ni posteriores invasores se dejaron huellas de su paso por aquí.En el siguiente mapa (sacado del Google Imagenes) se puede observar como la ciudad queda en un enclave muy particular, en medio de las montañas, lo que facilitó este aislamiento.

Desde el Visitor's Center se puede llegar a la entrada del desfiladero, o Siq, en caballo, evocando la película del propio Indiana Jones. Turistico pero divertido.




Un largo (1,2 km) y estrecho cañon, el Siq, encierra en si un aire misterioso. Caminas en medio de grandes desfiladeros entre las montañas, erosionadas por el agua, viento y los años, como si éstas se hubiesen abierto para conducir a Jean Lous Burckhardt y ahora a nosotros hacia este gran descubrimiento.



Y allí está. Es impresionante. El Al-Khazneh o Tesoro es una de las bellezas creadas por el hombre más impresionantes que jamás he visto. Todo tallado en la misma roca. Por eso Petra es patrimonio de la humanidad por UNESCO desde 1985. Observar aquella fachada helenística con sus seis preciosas columnas es algo que no tiene precio.


Mirar a nuestro alrededor es todavía más increible. El sol juega con las paredes creando preciosas fotos de luces y sombras con las rocas areniscas de multitud de colores rosaceos. La fecha en la que se creó no está clara, se dice que entre el S.I a.C. y el S.II d.C. en honor al rey nabateo Aretas III. Su interior se encuentra vacio, mucho más sobrio.



Sin salir de nuestro asombro, nos adentramos en la gran ciudad, hacia la derecha del Tesoro. Allí podemos observar multitud de pequeñas tumbas excavadas en roca. Se llama la "calle de las Fachadas" porque contiene más de 50 tumbas y casas nabateas con remates escalonados. Al final de la calle se encuentra el Teatro Nabateo, tallado hace más de 2.000 años. Éste fué reformado posteriormente por los romanos, dandole más capacidad.




La Tumba de Urna, a la derecha de la calle, es posiblemente la más espectacular junto a la Tumba de Palacio, imitación de un palacio greco-romano cuyas 18 columnas del nivel superior son su elemento más destacable.


Entramos ahora en la parte más romana, la calle principal, construida en el S.II d.C. sobre la calzada nabatea. La calle acaba en la Puerta de Temeos, del S.II d.C. también, que da entrada a un recinto sagrado. Es, sin duda, la zona más influenciada por cualquier otra civilización que no sea la nabatea.



Es el momento de afrontar otro de los retos que depara Petra, la subida al Monasterio o Deir. Antes de hacerlo, nos damos el capricho de tomar un refresco en un restaurante allí ubicado. Cogidas fuerzas y mentalizados, empezamos los más de 350 escalones que nos separan de la cima. Una ascensión de más de 45 minutos, que muchos viajeros o turistas hacen en mula a cambio de unos dinares. Mi hermano de viajes Joseba y yo, no nos amilanamos, y allí estamos, escalón tras escalón.




Construido en el S.III a.C. el Monasterio es todavía más imponente que el Tesoro. Tiene ese nombre porque se utilizó como tal durante la época bizantina. En frente hay un "chiringuito" donde tirarse un rato a tomar un refresco y observar semejante preciosidad tallada en roca. Posiblemente lo más bonito de toda la ciudad.


Pasamos allí un buen rato. Y no solo por lo que nos ciega delante de nosotros, sino por las vistas que hay hacia todos los alrededores: el desierto Wadi Araba, los territorios israelies y palestinos,… Y de allí bajamos a comer algo al restaurante que habíamos visto, a planificar las visitas para la tarde, a dosificarnos y a guardarnos un poco de aquella arenisca rojiza de recuerdo.



Son más de las 4, y sólo Joseba se atreve conmigo. Por eso nos hacemos llamar Sacrifice Brother's, y es que… nos ha dado por ponernos a subir las más de 1.000 escaleras que llevan al Altar del Sacrificio. Casi ningún turista, por no decir que ninguno, lo hace. En el camino conocemos a una pequeña beduina de la montaña que va pegando brincos camino de abajo…




¿Esto no se acaba nunca? Uffss. Sudamos y sudamos y sudamos… y sudamos… pero al fin llegamos. Las vistas desde arriba eran increibles. Parece que nunca se acabara el mundo a lo lejos.




¿Y el Altar de los Sacrificios? Bueno… esto… ejem… digamos que… era una explanada con 4 cabras. Para que os voy a engañar. Merecia más la pena por las vistas que por el altar en si.




Se acababa el tiempo en Petra, pero no del todo. Volvimos por el desfiladero camino del hotel para pegarnos una ducha y tomar un helado. La noche caia pero un espectáculo nocturno nos esperaba en el tesoro.

Petra Night es un espectáculo turístico nocturno que combina velas y luces con música tradicional. Especialmente bonito es ver todo el Siq iluminado con velas que te van señalizando el camino. Las siguientes fotos no son mias, sino sacadas del Google Imagenes, ya que esa noche no funcionó demasiado bien mi cámara.



El día más cansado del viaje se acaba. Cené en una especie de restaurante-cueva al lado del hotel del que no me he quedado con el nombre. Petra es una experiencia que, como diré en nuestra conclusión del viaje, no debería perderse nadie. Petra es una de las 7 maravillas del mundo por meritos propios, y estoy encantado de poder dar fé de ello. Buenas noches a todos.


Isaac, desde Petra (Jordania)

Vkontakte
Pinterest