Viajes

Holi, la etnia de los tatuajes (y ceremonia de máscaras Gelede)

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La jornada nos ha llevado al norte de Porto Novo para alcanzar el desconocido pueblo de los Holi o Ije en los alrededores de Onigboló. Estamos ante una etnia que ha sobrevivido a los tiempos y destaca no solo por sus tatuajes corporales y escarificaciones faciales, sino porque se cree que es uno de los últimos pueblos antropófagos que ha existido. ¿Y la sorpresa del día tras ese "Auténtico ritual vudú en el Templo de las Calaveras… ¡humanas!" o esa "coronación de un rey vudú en Porto Novo" con rituales de las sociedades secretas de Zangbetos y Egungún? ¿Qué podía faltarnos? Oró es casi inviable que pudiéramos verlo pero asistir a una ceremonia de máscaras Gelede no era tan descabellado… ¡Y lo hemos vivido en un pueblo perdido! Bailes y danzas con piezas talladas en madera únicas que acercan a los yoruba a las fuerzas espirituales que les rodean.


Vamos a por nuestro décimo segundo día en Benín, a punto de conocer una etnia única bastante desconocida y disfrutar de su hospitalidad de la que ya nos había advertido Euloge…

Los Holi, el pueblo animista de las escarificaciones

Apenas queda un grupo de unas 50.000 personas pero se trata de una cultura que sobrevive, para bien o para mal, imperecedera al paso de los siglos. Los Holi, emparentados con los Yoruba, eran hasta no hace mucho una etnia antropófaga, es decir, comían carne y tejidos humanos. Parece ser que alrededor de 1984 estas prácticas fueron abolidas en el país y "supuestamente" desaparecieron. Pero vamos por partes, lo primero ver la ruta del día, similar a esta…

Llegado este punto del viaje me empiezo a dar cuenta que esas ansias por conocer tribus y/o etnias más antiguas del mundo, su forma de vida, propios rituales, prácticas, tradiciones, normas… no puede perder la ética ni perspectiva del lugar del mundo al que hemos venido. Aunque todas las fotos han sido pedidas respetuosamente, en la medida de lo posible he evitado poner las fotos de niños a no ser que tuvieran contexto en la historia o reivindicación que trataba de contar como va a ser el caso de este relato, pero no hay que olvidar que estamos en un África muy lejana a la oferta turística, donde el choque cultural está siendo grande, la electricidad no llega al 50% del país o hay continuos cortes, los médicos profesionales escasean y la educación no es la mejor y, a todo ello, se le añade una religión milenaria que nos tiene desconcertados. Llegamos a los dominios de Onigboló y lo primero que nos sorprende es ver la preparada carretera y esa enorme fábrica de fondo… y un mujer Holi parada en el camino.




Tatuajes y escarificaciones son símbolos étnicos muy presentes en la tribu de los Holi (ya habíamos visto y hablado de ello en "País Somba") y esta amable mujer, como casi todas las personas que nos hemos ido encontrando en este viaje, los muestra orgullosa. La fábrica que vemos de fondo es la cementera Lafarge que se ha instalado en la zona hace unos años y ha cambiado el paisaje completamente. La parte positiva del paso continúo de camiones que quisieron evitar y no pudieron, es que con el negocio se ha dado empleo a locales dejando algo de riqueza en la zona. ¿Mantener la identidad o prosperar a costa de todo? Tienen tanto derecho como nosotros y ellos deberían poder decidirlo.



Sorprende ver una iglesia evangelista en una pequeña cabaña de bambú y madera al borde de la carretera. Habíamos leído que los Holi, además de sus propias creencias animistas, se consideran benineses cristianos y realmente aquí ese concepto "fifty-fifties" es más palpable que nunca.



Además de catolicismo y protestantismo fusionado con religiones animistas, o musulmanes más al norte como vimos con los Kotokoli de Togo, nos ha sorprendido ver una serie de santuarios del llamado cristianismo celeste, una rama cristiana que ve el vudú y las religiones animistas como satánicas, fundada por un hombre de Porto Novo llamado Oshoffa en 1947.


Abandonamos el sermón evangelista con la idea que estamos ante una etnia de personas alegres y acogedoras, a los que tu presencia no solo no les incomoda sino que te abren sus puertas… aunque desafortunadamente éstas sean de la pobreza más grande que hemos visto estos días.



El agua que beben los Holi, a pesar de que nos costa que el propio Euloge de Loana Travel ha ayudado activamente financiando potalizadoras de agua, es recogida en esos charcos de lluvia que se embalsan a los lados de la carretera. Aquí hemos parado pues vamos a hacer una visita y el recibimiento no puede ser más impactante, la señora más anciana del lugar que todavía conserva tatuajes corporales que ya las nuevas generaciones jamás llevarán. Por favor, que nadie se sienta ofendido por las fotos sino todo lo contrario, no veáis con que ilusión y ofrecimiento esta señora quería que su legado permaneciese.




Lo que en este poblado íbamos es la parte más dura y cruel del Benín que nos recuerda que estamos en el África más desfavorecida (de la que hay demasiada). Una decena de casas de bambú en torno a un árbol sagrado central sirven a varias familias para llamar hogar a unas condiciones muy malas de habitabilidad en un entorno aislado del mundo.



Mujeres desnudas o semidesnudas tejen o separan las pocas verduras de una mala dieta de alimentación, basada en apenas dos comidas diarias (a veces una) y poca variedad en torno al maíz o ñame, semillas, arroz y sin fruta ni verdura. Esto provoca una malnutrición visible en los niños con vientres hinchados por las lombrices del agua que beben que muchas veces repercutirá en sus posibilidades de vida.



Los hombres, los que tienen derecho a las raciones más grandes, esperan ansiosos a que Euloge saque el aguardiente que trae en sus visitas para iniciar una especie de ritual.



En este pueblo se puede observar perfectamente como la gente joven empieza a renegar cada vez más de las escarificaciones porque son demasiado llamativas de cara el exterior y ya sea por vergüenza o por futuros “problemas sociales” (como dificultades para encontrar trabajo, así cuentan algunos de los jóvenes de la tribu), prefieren alejarse de ellas.




Las escarificaciones empezaron como un símbolo de belleza (cuando se quedaban embarazadas se tatuaban la barriga por estética) pero derivó en un símbolo de pertenencia étnica, algo así como un identificador. Incluso se llegó al extremo de que si un niño no llevaba ningún tatuaje se daba a entender que era un bastardo o que no tenía familia, lo que le daba más fuerza a la relación tatuaje-etnia. Esto también se está perdiendo. ¿Hora de partir Euloge? No se como explicarlo pero ese acercamiento a los Holi ha sido el momento en que más acogido me he sentido de todo el viaje cumpliéndose una vez más que cuanto menos se tiene… más se da. Algo me dice que volveré a este lugar a devolver eso que no pude darles (¿o quizás tú Olivia si me lees esto algún día?)


Cuando Euloge nos llevó a comer a aquel curioso Restaurant "La Traitoria" (5.200 CFA) ya rumbo al norte, una enorme tormenta cayó sobre nosotros e inevitablemente no pude hacer otra cosa que recordar aquel poblado y sus condiciones de vida y la fortuna o desgracia de nacer en un lado u otro del mundo.



Supongo que esa creencia de que tanto objetos cotidianos como elementos de la naturaleza tienen alma y que todo lo que tiene alma tiene vida les ayuda en su día a día. O eso quiero pensar…

Ceremonia de máscaras Gelede, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por UNESCO

Durante toda la mañana, Euloge se había dedicado a lanzarnos algunas "indirectas". Él ya sabía cuando salimos lo que iba a ocurrir esta tarde en una remota localización "Dios sabe donde" de este área de Benín. Sin embargo, tormenta y vendaval especialmente violento, no auguraban mucho más a una jornada ya de por si completa. Los rojizos caminos de tierra empezaban a parecer impracticables, con charcos profundos de agua donde por momentos parecía que podía encallar el coche. Pero ¡Llegamos!


¿Dónde estamos Euloge? Aquí no hay nadie, lo que no es para menos con la que ha caído aunque parece que comienza a remitir. Dos llamadas después aparece un hombrecillo de la nada con un par de botas de goma para nosotros.

PINCELADAS PARA ENTENDER UN VIAJE A BENÍN y TOGO (VOL11): PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD POR UNESCO EN BENÍN

Además de Koutammakou, el país de los Batammariba en Togo que visitáramos unos días en aquel país (País Somba en Benín no es está declarado así), en Benín hay 2 Patrimonios de la Humanidad por UNESCO, uno cultural y otro natural, y 1 Patrimonio cultural inmaterial

- Los palacios reales de Abomey, proclamado en 1985 como una especie de “regalo” por parte del pueblo de Fon hacia sus monarcas. Lo veremos pasado mañana.
- Complejo W, nombrado Patrimonio de la Humanidad en 1996, un complejo que abarca tres países distintos (Benin, Burkina Faso y Niger). La parte que corresponde a Benin es el Pendjari National Park. Este parque es reconocido por su vida salvaje dentro la cual destacan el elefante africano, el león africano occidental, el hipopótamo, búfalo, entre otros. Tiene también una gran cantidad y variedad de pájaros. Naturaleza salvaje en estado puro.
- El patrimonio oral Gelede, una ceremonia bailada que se caracteriza por el uso de máscaras talladas únicas y por el uso de la lengua yoruba que narra sus tradiciones.

¡Tambores! ¡Se oyen tambores! Esto ya empieza a parecer una película con giros de guión cada poco. ¿Pero qué puede venir tras aquel "Auténtico ritual vudú en el Templo de las Calaveras… ¡humanas!" o esa "coronación de un rey vudú en Porto Novo" que vivimos ayer?



Decenas de personas se congregan en lo que parece la plaza del pueblo mientras aparece Ogbagba, considerado el mensajero de los dioses. Estamos ¡EN UNA MASCARADA GELEDE!, una de las últimas sociedades secretas del vudú que nos quedaba por conocer en este viaje tras haber vivido la de los Zanbetos o los Egungún, especialmente importante en Benín como Nigeria para los Yoruba.


Como todo el viaje, estamos completamente solos. No hemos coincidido ya no con ningún grupo, sino con ningún turista desde nuestra salida en Cotonou hace ya casi 2 semanas. Esta aldea perdida entre bosques sagrados nos va a iniciar (que no me atrevo a explicar mucho más) en una ceremonia de danzas, bailes y cánticos donde unas máscaras talladas de madera con mucho esmero y detalle se colocan sobre la cabeza mientras se narra en lengua yoruba fragmentos de su mitología e historia.



Esta sociedad secreta además es la única cuyos miembros son mujeres, centrando su mensajes en rendir homenaje a la madre primordial, Iyà Nlà, y al papel de ellas en la organización social.




Especialmente importante es el trabajo de preparación donde cada talla es minuciosamente pensada y tiene un fin, ya sea con motivo de acontecimientos importantes, sequías, epidemias, temas familiares o globales.



Por delante de nosotros van "danzando" verdaderas joyas de museo, muchas de ellas animadas desde el traje y siempre bajo previo permiso del sabio del pueblo al que se hace una especie de consulta. A partir de ese momento, coloridos trajes y aros metálicos en los tobillos, cánticos, bailes y tambores, se funden al unísono mientras se relatan historias incomprensibles a nuestro entender.




Otra cosa que nos quedó clara es que en este desfile de figuras, muchas veces asimilables a un teatro de títeres, no faltaba la ironía y mezcla de lírica y poesía con el objetivo de transmitir ese patrimonio oral que no parece que tenga peligro de perderse.



No faltó tampoco nuestro momento en "la palestra" y es que en todo momento todos sus aldeanos nos hicieron sentir tan cómodos que querían hacernos partícipes de su ceremonia. Eso si, con bastante menos estilo, ¿verdad Sele? No faltaron las risas aunque nunca sabré si por nuestro atuendos con botas de goma incluidas o por los bailes "tipo rap" que nos marcamos. En fin… "cosas del directo"…




Si tuviera que quedarme con una de las tallas de madera que desfilaron delante de nosotros, sin duda me quedaría con la que despedía el evento para nosotros, una especie de rostro de mujer con escarificaciones que combinaban la máscara con un torso de mujer embarazada también de madera que amantaba un bebé… ¡animado!



Empezaba a anochecer y Euloge nos hizo indicaciones para irnos despacio sin perturbar lo que parecía una ritual que duraría todavía algunas horas más aunque me hubiera encantado entender cada cántico asociado a cada mascarada. Algo me dice que volveré a coincidir con una de ellas en algún momento de mi vida. Alojados ya en el modesto Hotel TG de Cove y tras una sencilla cena (2.700 CFA) en base a "lo de siempre" (pollo, gallina de guinea o spaguetti) donde, por cierto, vimos nuestros primeros mosquitos agresivos del viaje -junto al poblado de la mascarada- (como se nota que aparecieron con la lluvia) que obligó a rociarnos de RELEC., dejamos atrás un día conociendo la etnia de los Holi y una ceremonia de la sociedad secreta Gelede que han completo un viaje único en Benín. ¿O todavía queda más?


Isaac (y Sele), desde Cove (Benín)

GASTOS DEL DÍA: 7.900 CFA (apróx 11.97 EUR)

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